Sunday, March 09, 2008

Bella Vista




Desde allí tenía una bella vista, la moza cruzando, merodeando entre las mesas, lanzando miradas hacia la puerta de a ratos, hasta que por media hora no apareció; al parecer estaba almorzando en el fondo sin importarle que yo, su único cliente, pudiera necesitar algo. No necesitaba nada, de modo que no importaba. El primer cigarro acabado, la garúa no desistía en humedecer de a poco la vereda y a escasos metros de la casa del poeta era inevitable que la armonía se posara sobre cada madera y la oí crujir, quejarse de tanta placidez, sentía sus arrugas bajo mi piel ajada. Se avecinaba un terremoto, lo sabía, nunca pude librarme del don de olerlos en el aire y se me ocurrió escribir sobre él, sobre cómo los percibo sin querer, sin buscarlo, tratando de exorcizarlo cada vez. Saqué el bloc de hojas y comencé a relatar la primera vez que aquello sucedió, casi inventándolo porque el paso del tiempo había arruinado, entre otras cosas, mi memoria; sin talento, sin expectativas garabateé unas palabras. Hacía tiempo que mi estrella fugaz había desaparecido en un mar de críticos expectantes por la continuación de la saga que nunca imaginé con continuación y empezaba a pagar las consecuencias del vive como quieras y seriamente considerando pasarme al vive como puedas. Arranqué la hoja y pensé en pedir otro café, encendí otro cigarro y pensé en irme de allí y nunca más regresar. Llamé a la moza. El suelo comenzó a temblar.

Thursday, April 19, 2007

Siguiendo el contorno.
No sabía cómo, no podía distinguir entre la sombra y la no sombra, entre la figura y la forma.
¿Existe una en función de la otra?
¿Dónde queda el planeta de los fondos?
De esos actores secundarios, con papeles creados sobre la marcha, sin definición, sin objeto; sin forma.
Y sin embargo sólo así, libres o ellos piensan que, escapan a las leyes de la sapiencia y el guión.